LOS MISTERIOS DEL GUSANO
(cantos)
Erothic
Anaïs

Todos aquestos
que aquí son nombrados,
Los unos son fechos cenizas e nada;
Los otros son huesos, la carne quitada
E son derramados por los fonsados;
Los otros están ya descoyuntados,
cabeças sin cuerpos, sin pies e sin manos;
los otros comienzan comer los gusanos;
los otros acaban de ser enterrados.
Ferrat Sánchez Calavera
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A los malvados
He aquí el Placer,
A los muertos vivientes He aquí la Gloria,
A los nigromantes
He aquí el Velo de la Muerte,
A los usurpadores
Se descubre para vosotros,
A los asesinos
He aquí al Dios Gusano,
A los ladrones de almas
Que nunca osareis decir su Nombre,
A los necrófilos
Su casa está abierta para vosotros,
A los sabios
Y comeréis carne hasta saciaros,
A todos aquellos que me veneráis.
Hasta el fin de vuestros días.
De Cómo
Han de Proceder los Que Quieren Amar a un Muerto
(Canto de la lujuria necrófila)
I.
Cuando se despierta el alma, de su sueño de tiempo, del lapso que separa los
mundos y penetra por las rendijas de la cárcel de la carne diluyéndose al Éter.
Cuando se ve libre al fin y desea.
No permitiremos que escape y se eleve. No permitiremos que vaya a adorar a otro
dios que no sea este, que le ataremos con fuertes cadenas y le daremos tormento.
Invocaremos, blasfemaremos, y nuestra mano habrá de posarse en su frente sin
que nadie lo vea.
II.
Un sudario negro extenderemos, invisible para los ojos de los que imploran. No
habrá lágrima vertida que nos conmueva, ni lamento que penetre en nuestro
corazón.
No dejaremos que la compasión alimente nuestro vicio y nos placeremos en la
Muerte.
Que sean cantos de alegría y de gozo en nosotros; coros angelicales, divinos,
que preceden a nuestra dicha.
III.
Así nuestras manos invisibles palpan la carne, así nuestros ojos amorosos se
anticipan, así conjuramos al Viviente que está dentro y cubrimos al que ha de
servirnos de la negrura mas ponzoñosa y mas abyecta.
Así se aparece lo que ha de venir, y se obra el prodigio, y nos inunda de
escalofríos de placer.
IV.
Llamad ahora a la noche, hijos míos. Recorred despacio el camino, poniendo
cuidado en el sigilo que os lleva al cementerio, cientos serán vuestros ojos,
no tiene par vuestro silencio expectante.
No habéis de volveros atrás cuando vais a adorar al Dios Gusano, Él pone
sobre vuestros cuerpos un mágico embozo y una grandiosa esperanza en vuestro
espíritu, que veréis colmada hasta el infinito.
No temáis la Oscuridad ni las sombras, ellas os protegen, uno son con vosotros
y son vosotros.
No temáis a las bestias de lo oscuro que os pudieses encontrar, también sois
uno con ellas.
No temáis y confiad en vuestros hermanos naturales, os dan la bienvenida y
gozarán a vuestro lado.
V.
Yo te conjuro.
Para no hallar esta tumba vacía.
Para que no haya obrado todavía la descomposición.
Para que no encuentre cenizas en mi Camino.
Para que los venenos del embalsamador no hayan corrompido el objeto de mi pasión.
VI.
Traedme a las lujuriosas huestes de la Muerte. Traedme a los triunfantes ejércitos
del Dios Gusano. Que Él reine por siempre sobre este cadáver, que Él se
apodere de este alma.
Traedme sus bocas y sus lenguas jamás saciadas, y sus pálidas presencias que
reptan en la oscuridad, y la calidez pegajosa que viene a entibiar lo que ya está
frío.
No hagáis cuenta de ello con gritos, arropad el silencio, que nadie os descubra
mientras perpetráis.
VII.
Y Yo me extiendo y me permito.
Sobre los miembros muertos Yo conjuro el Éxtasis.
Mi boca está abierta.
Mis sentidos enardecidos.
Resuenen los suspiros de mis hijos en el ataúd.
Y pierdan la Conciencia.
De Cómo
Han de Proceder los Que Quieren Hablar con un Muerto para Descubrir Secretos.
(Canto del canibalismo impío)
I.
Yo vengo en las Tinieblas y así he de ascender,
De tus entrañas, por tus venas,
Hasta el centro mismo de tu ser.
Te traigo los Estigmas, a tu cuerpo conquistado,
Sueños de mandrágora, raptos de crueldad.
A tus manos y a tus pies,
Llagas de sangre,
Poder.
II.
En el lugar mas profundo, allí donde un rayo de luz no haya nunca tocado, mil
soles negros te iluminan, mil crímenes te preceden anunciando tu nombre, mil
lamentos adornan tu rostro, mil letanías depravadas animan tus labios.
En las brasas de tus ojos quemaremos los inciensos de la Muerte. Tejeremos la
mortaja de tragedias implacables, Indecencia, Insania y Perversión.
Y nos condenaremos aún mas.
III.
En el Descenso te acompaño, a los abismos de tu negra alma y seremos
pluralidad. Allí levantarás un altar y lo engalanarás con tus pecados.
Sobre él colocas un cadáver reciente. Le harás tu siervo, y él te dirá
cuanto quieras saber por siete noches consecutivas.
Yo invoco en tus manos las Potencias, con ellas le atormentarás para traerle
del otro lado, como te plazca, y no podrás contenerte.
Yo desato la Catársis. Y tu lo despedazarás en siete trozos.
IV.
Pero apartarás la cabeza y preservarás su lengua. Y harás festín de su
desgracia, que te verá comer hasta saciarte, de cada pedazo, uno por noche.
A la última hablará.
V.
Yo te enseño las Disciplinas
En mi templo de Placer
Palacio de Corrupción
Reino del Sacrificio
Imperio del Saber
Donde mis Hijos se satisfacen
Hasta desfallecer.
Tanta molicie
Es mi Naturaleza.
De Cómo
Han de Proceder los Que quieren para Sí el Alma de un Muerto.
(Canto del asesinato impune)
I.
Vosotros que deseáis el Alma de un muerto, que osáis arrebatar con vuestro
anhelo lo que es alimento, habéis de saber que tendréis una razón poderosa
para ello y gran valor para obrar lo que conviene.
II.
No podrás apropiarte de lo que no te pertenece sin ofrecer algo a cambio. Habrás
de pagar el precio.
Un vivo será escogido y llevado a un lugar secreto y escondido.
No comerá ni beberá en tres jornadas. No podrá moverse, ni hablar. No podrán
cerrarse sus ojos ante las atrocidades que vas a cometer ante él y en él.
III.
Yo te conjuro.
Para que hagas descender en mí el mas grande vicio.
Para que traigas a mi cuerpo a los servidores del Abismo.
Que inflamen mi mente de la brutalidad mas grosera y voluptuosa.
Y por mi obren maravillas infames.
En quién yo he elegido.
IV.
Al tercero divino, Hijos míos ¡os abandonáis a mi!
Con la fuerza de vuestros instrumentos, abriréis el pecho de aquel que ya es
profanado. Que vive todavía.
Con una cuchara de plata arrancáis el corazón cuidadosamente. Y le devoráis
palpitante.
Yo invoco en el acto el Gran Deleite, y con él viene a vosotros el Alma que
deseáis.
V.
Yo soy el Dios Gusano.
Y todo se hace según mi gusto.
Es bondad y provecho la Muerte.
Ejerces las mayores violencias.
Te gozas en las delicias mas crueles.
Y los crímenes mas terribles.
En mi el Dolor es Placer.
Yo soy el Dios Gusano.
Y tu eres mi Hijo predilecto.
De Cómo
Han de Proceder los Que Quieren ser Muertos Conscientes.
(Canto de la divina autoinmolación)
I.
Así has disfrutado de horribles placeres también has de poder hacerlo en la
Muerte.
Nada te detiene, Espíritu terrible vestido de carne y allá por donde pasas
corre el Fuego transformador; se levantarán los cadáveres a saludar tu
gloriosa presencia y te placerás en sus gritos de desesperación, porque tu estás
por encima de ellos.
Porque sabes quien eres, consciente en la Muerte, y en tus manos está el poder
de moverse por las Esferas.
II.
En tu pecho brilla la gran Sombra, negra y abismal, éter pesado que vive en tu
oscuro corazón y que has modelado con tu sagrada Voluntad, para los oscuros
placeres.
Así te hallarán los nigromantes, pues en tu tumba reluce una señal que ellos
conocen bien, con sus propias manos alzarán la tierra que te sepulta para
adorarte, para cometer en ti maravillas sin límite, y gozarás de los favores
de la voluptuosidad aún muerto.
III.
Antes de cruzar la Puerta has de hacer Ofrenda.
Mezclarás los venenos de la Madre dentro de ti y amarás tu cuerpo condenado y
traspasando la delectación te hallarás en un vasto lugar, busca allí el
reflejo antes que desaparezca tu deleite.
Haz suplicio de ti.
Ante esa lámina sagrada arráncate el rostro con una daga muy afilada. Debes
ver el hueso de tu cráneo, la órbita de tus ojos, la sonrisa desnuda sin los
labios.
Nada has de temer, pues Yo estoy contigo.
IV.
Yo te conjuro.
Para que las Furias me acompañen
Que guíen mi mano sin vacilación
Para que el Dolor Infinito me purifique.
En tu templo inmolo mi propia carne
Así me sacrifico, complaciente
En las brumas de la mas grande satisfacción
Y proclamo mis nupcias con la Muerte.
V.
De esta manera has de proceder, derramándote, has de hacer descender la daga
sobre ti cuantas veces desees, haciendo brotar tu sangre, que te inundarás de
ella y comulgas con el Dios Gusano.
Gran Ofrenda le haces, antes de lo previsto, y se te concede la Consciencia.
VI.
No hay mandamientos, leyes, ni censuras
Para el muerto consciente.
Profeta de lo Ignoto
Soberano en la Maldad
Heredero del Infierno
Y de la Condenación eterna
Hijo maldito que trascendiste lo prohibido
Ya eres Uno conmigo.
De Cómo
Han de Proceder los Que Quieren Preservar un Muerto del Dios Gusano.
(Canto de la avaricia ilimitada)
I.
Esta es la substancia generadora y eterna que vosotros llamáis Vida, pero que
es dual y ambivalente, pues andáis errados en el juicio; es Vida y Muerte al
tiempo, se alimentan la una de la otra y el Ciclo no tiene principio ni fin.
Esta es la substancia de la tierra que saqueáis, está en vosotros, es
vosotros, y en mi nombre la veneráis.
II.
Este es mi ejército, el ejército de la tierra, surge de vuestras entrañas
reptando, como blancos, suaves fantasmas.
Habita en todo, de todo se apodera siempre, y devora sin hacer diferencias.
No existe salmo ni intención capaz siquiera herirle. Nada se puede contra él,
es Invencible.
III.
Habéis cruzado los Umbrales
Y hasta aquí habéis llegado.
A vuestro cuerpo he llevado las Tinieblas
Que las habéis visto con los ojos
Y tocado con las manos
Y gustado con la lengua.
Así han de permanecer
Creciendo para siempre.
¡No hay salvación para vosotros!
¿O acaso alguna vez quisisteis ser salvados?
De Cómo
Han de Proceder los Que Quieren Hablar con el Dios Gusano.
(Canto del reconocimiento pecador)
I.
Eso que he despertado en vosotros
Eso que habéis sentido
Eso que habéis hecho...
¿Quién os lo ha enseñado?
¿En que pozo de inmundicia le hallasteis y le acogisteis?
¿De donde vino pecado tan grande?
Os lo digo:
Eso nunca estuvo aquí, en estas palabras.
Tu que quieres ver y hablar al dios Gusano
Tu
que osas
Sitúate frente a un espejo
Y estarás ante su Divina, Triunfante, Inmortal Esencia.
©Erothic
Anaïs

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