HOUSE OF LEAVES
Mark Z. Danielewski
Random House, Nueva York,
, 2000. 707 páginas. 24 euros
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ASH TREE LANE, PaSa
dE
LArgO,
Por dios.
Eloi Nadal
Acerca
de HOUSE
OF LEAVES por Eloi Nadal
“¡Oh rey del tiempo y substancia y cifra del
siglo!,
en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de
bronce con muchas escaleras,
puertas y muros;
ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre
el mío,
donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar,
ni fatigosas galerías que recorrer,
ni muros que te veden el paso”.
J. L. Borges, Los dos reyes y los dos laberintos
Por lo general, nos la trae floja lo que digan los críticos.
Después de todo, en su día el bueno de Howard fue fusilado
por una panda de mamones. Como una especie de segunda encarnación
de su cometido, estamos ya habituados a ver en libros y películas
llamados “de terror” algún escritor de más o menos revuelo
hacer elogios al producto. Por lo general, esas mil maravillas profetizadas
lo son sólo para el bolsillo del comentarista y para el marketing
del producto, dejando mucho que desear en lo que se refiere a la calidad
de lo anunciado.
Sin embargo, al topar con un libro reseñado por Bret Easton Ellis, no pude evitar sentir curiosidad por su contenido. Su rotundidad
parecía fuera de lugar: “Una gran novela. Un magnífico debut.
Intrigantemente viva, sublimamente siniestra, perturbadoramente acojonante,
de una inteligencia que corta la respiración. Convierte la mayor
parte del resto de ficción en algo irrelevante. Uno puede imaginar
a Pynchon y Ballard, a Stephen King y a David Foster Wallace arrodillándose
a pies de Mark Z. Danielewski, masticando incredulidad, sorpresa, farfullando
risitas y mostrando un temeroso respeto. Me siento privilegiado de ser
uno de los primeros lectores. Me pregunto si me voy a recuperar…”. La alta
dosis de Soberbia en tales palabras me empujaron a echar una ojeada al
libro. Como ingenuamente, esperaba de esa acción un indicio, una
pista que apuntara a priori si ese fruto prohibido del que Ellis hablaba
era real o sólo otra manzana demasiado madura que no tardaría
en caer del árbol de la memoria…después de todo, el libro
era un tocho de 700 y pico páginas y demasiados escritores cobran
por página. A riesgo de ser llamado superficial, diré que
fue esa ojeada supersticiosa la que me persuadió de enfrentarme
al libro. Ante mis ojos se abría la edición más llamativa
jamás vista: Páginas de cambiante tipografía, formatos
esquizofrénicos alternando páginas casi en blanco con otras
recargadas hasta el punto de incluir texto de invertido, vertical, incluso
espejada. En ese momento aún no sabía que iba a leer uno
de los grandes de verdad.
SIN ANTECEDENTES
Los gruñidos amainan. La fascinación producto de la lectura
de House of Leaves no nos va a permitir ser muy objetivos ni metódicos,
pero ha llegado la hora de intentar descubrir como se deletrea O-S-C-U-R-I-D-A-D,
y como podríamos acercarnos a comprender su incolora esencia.
En este primer paso hacia el umbral, lo más lógico parece
preguntar por el responsable, aunque quizás a partir de aquí
ya nada sea tan lógico. El libro, como tantos otros, nos informa
de su autor; alguien llamado Mark Z. Danielewski, pero la verdad es que
bien poco nos facilita…el autor vive en L.A., nació en 1965 (¿)
y esta es su primera obra. Poco más acerca de él. Y sin embargo,
tan temprano ya empiezan los problemas…porque no alcanzamos a comprender
cual ha sido el trabajo de Danielewski. En la primera página en
la que aparece en grande el título, figura como autor un tal Johnny
Truant, quien a su vez atribuye la obra original a alguien con el enigmático
nombre de Zampanò. Acaso Danielewski se encargó de encuadernar
las tapas? Con la resolución de que algo de investigación
se impone, empezamos nuestra odisea. Ciertamente nos cuesta tiempo y esfuerzo
reunir datos relevantes que no se queden en las trivialidades que aparecen
en la contraportada. No con poca sorpresa hallamos en www.houseofleaves.com
un apartado biográfico casi humorístico del autor que se
resume en el cuadro a anexo a estas líneas.
Tras un tedio que no es necesario mencionar, finalmente conseguimos
reunir algo que llevarnos a la boca, aunque lamentablemente es un rancio
aperitivo para uno. En una de las pocas entrevistas hechas a MZD que aparecen
en internet, se nos revela que en efecto HoL es su primera obra publicada
y que al parecer, no ha escrito mucho mas. Acto seguido algo de asombro
nos invade al leer que eso es quizás porque HoL le llevó
más de diez años en escribir. En otra de sus intervenciones,
niega que HoL sea un libro de terror, sino más bien un libro que
trata temas que pueden dar miedo, temas que muchos otros han abarcado de
otras maneras que no fueron necesariamente calificadas como horror. Pone
como a ejemplo Nietszche.
Con todo esto, lo único que nos queda en claro es la sensación
de que Danielewski tiene algo de fantasmal. Por un momento jugueteamos
con la idea que no exista un tal MZD.
SIN PISTAS
Se podría parlotear largamente acerca de las raíces del
libro, pero simplemente no lo vamos a hacer. Aunque probablemente HoL tiene
mucho que ver con Borges, , y muchos otros, la verdad es que el producto
final es absolutamente algo nuevo, inédito, desconocido. Por consiguiente,
jodidamente aterrador.
De esta manera, tras las infructíferas pesquisas sobre MZD,
se frustra casi desde buen principio nuestra búsqueda. Existe realmente
una respuesta para ella? No lo sabemos a ciencia cierta. No queda otra
vía más que un buen puñado de páginas en las
que quizás, como el testigo de A.G.Pym afirma, algo esté
escrito dentro de la piedra,…. Adentrarnos en la casa de hojas y salir
con la respuesta a cuestas y enteros a ser posible. O lo que es lo mismo,
caminar sobre los pasos de Will Navidson, quien se propuso retratar la
oscuridad con resultados…que más vale no revelar.
En definitiva, ha llegado la hora de hablar de qué es realmente HoL. Sin embargo todos recordamos como nos jodió que el listillo
de turno nos dijera el final de Psicosis nada más encender la ducha
o situaciones similares. Por ello, aunque en HoL no hay mayordomo al que
delatar, preferimos hablar lo mínimo acerca de la trama.
Según parece, la historia nos llega a través de Johnny Truant, un tipo peculiar que va tirando por la vida como buenamente puede.
De día, aprende el oficio de tatuador en un antro de L.A. propiedad
del jefe cabronazo de rigor. De noche, diluye sus penas en alcohol y intenta
pescar algo bueno de la vida en los bajos fondos de la gran ciudad. Una
rutina que subrepticiamente cambiará. Truant choca contra algo grande,
aturdidor. Es eso Ash Tree Lane? Al menos eso aparece. Pero seguimos recordando
la cita en la primera página del libro, Muss es Sein. Como más
tarde ratificamos, alemán. Aunque aún no sabemos quien dijo
tal frase, si nos contó un amigo que significa algo así como
no todo es lo que parece. Por eso…quizás Ash Tree Lane
no tenga nada que ver en el fondo.
El hecho es que Truant nos hace partícipes de su hallazgo. Y…demonios!
Ya nada será igual. Con un poco de suerte os lo tomareis todo a
broma y lo olvidareis. Los más, dejareis de leer nada más
empezar, por algún resorte de autodefensa camuflado en moralidad
u otras mentiras. Otros lo intentareis, pero será ya demasiado tarde.
Nada de lo que dijo B.E. Ellis era broma. Justo entonces empiezan las pesadillas.
Con ellas, ya nada parece lo mismo, y el espiral se abre. Caeréis
como caímos nosotros y ya nada tendrá sentido. O quizás
lo tendrá por una vez, porque quizás descubráis que
significa oscuridad. Aunque, y aquí viene el terror de verdad, en
el fondo es indistinto.
Quizás después de todo exista el Necronomicón
o hasta El Rey De Amarillo…
SIN SALIDA
Y así estaréis, ciertamente no los únicos y sin
embargo solos, perdidos. Sólo os podrán echar un cable la
música de Haunted, el disco de POE, una banda casi tan especial
como HoL. Y seguramente eso es porque la cantante, , es la hermana de MZD.
Ello, y alguna ayuda en la red no serán mucho más que
leves dosis de morfina, de comprensión. Consultad la Guía
del Idiota sólo cuando os veáis más allá de
todo remedio. Acercaros a algun foro de HoL cuando sepais que realmente
es un club de auto-ayuda on-line.
Y aún así, en La Pesadilla, os regocijaréis.
Pero no busquéis la salida.
Eloi Nadal
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