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TERCERA TANDA DE ENERGÚMENOS
CARTA
1: No sé si debo dirigir mis farfullantes palabras al Gran
Nyarlathotep en persona. O debo, mejor, dirigirlas a alguien más comprensivo y
humano, más habituado a los débiles razonamientos de alguien a quien el hálito
negro de los negros ángeles no tardará demasiado en alcanzar: la Muerte, esa
eterna acechante. Espero que entienda mis dudas y debilidades. Porque, al fin y
al cabo, y aunque en sus momentos de ocio el mismísimo Caos Reptante se digne a
dejar el gran trono en el que reposa allende en su morada para responder a las
miserables preguntas de los miserables y mortales humanos, temo que nuestras
insignificantes dudas sean del todo ajenas a su poderoso entendimiento. Y no me
refiero a que no pueda discernir las angustias de sus devotos servidores ¡No!
¡Líbrame, Gran Señor Nodens de tales pensamientos impuros! Más bien me
refiero a la indiferencia. Esa indiferencia que puede sentir un humano hacia los
avatares que pueden experimentar los seres inferiores que lo acompañan durante
su existencia en esta común morada, tan llena de muerte, pus y agónica
decadencia, llamada Tierra. ¿Qué me importa a mi si la hormiga ha almacenado
ya la cantidad suficiente de pajita para soportar el invierno? ¿Qué me importa
a mi si la cigüeña ha conseguido ya todas las ramitas que le permitiran
adecuar el nido para poder cuidar a sus tiernos polluelos? Y los animales
marinos, esos extraños seres que moran en las profundidades abisales, ajenos a
la luz, ajenos a la calidez de nuestros queridos rayos solares, ¿me importa si
se aparean, si se alimentan lo suficiente, si sufren, o si remotamente se
plantean el porqué de su existencia? No, no me importa. Porque mi intelecto está
más allá de todo lo que ellos puedan vivenciar. No oso dirigirme a ti, Gran
Dios Sin Rostro. Si lo hiciera, habría muerto. Porque el resto de mi estúpida
vida, que no ha de durar ya demasiado, estaría infestada por el temor a tu
venganza. Tu venganza a mi desfachatez e indigna osadía. Y eso seria la muerte.
La muerte en vida, a la espera de la muerte eterna, la muerte sin fin,
atravesando eones de dolor y sufrimiento, de perdición y desesperación, que a
buen seguro tu infinita indiferencia me proporcionaría. Así que me dirigiré a
tus siervos -Emili Gil, Amadeu LeBlanc, Carles Bellver…, seguro que tan
temerosos como yo de tu atroz Presencia, aunque con más entereza de espíritu y
más confianza en su seguramente ya perdida alma. Hacer primero una observación
de la más cruda y científica aritmética: en el artículo referido a la
Narración de Arthur Gordon Pym haceis una sinóptica biografía del amigo Poe.
Nace según los autores, en 1809 y muere, también según los autores, en 1849
¿A los treinta y siete años de vida! Pero claro, una sencilla resta nos dice
que más bien seria a los cuarenta años de vida. A no ser que el error venga,
claro está, de las fechas de nacimiento o muerte. Como segunda observación, y
a modo de crítica amable, deciros que, aunque el tono de la revista no me
desagrada -tengo los dos números y tonto seria pagar por algo que no me gusta-.
Si que no me convence en absoluto ese intento, aparecido en el segundo número,
de introducir la más horrible y preadolescente imaginería made in USA a propósito
de los cuentos de Lovecraft. Me refiero a la tonta y recurrente publicación de
catálogos de criaturas aparecidas, siempre levemente, en sus cuentos. Ya
sufrimos en su día el juego de rol -por otra parte muy digno jugado con la
correcta inteligencia y rectitud de espíritu lovecraftiano- y sus capítulos
referidos a la clasificación de Primigenios, Primordiales, Dioses menores
(clasificación hecha, por otra parte, por el chupón Derleth, nunca por
Lovecraft), y demás carraca teológica, con sus consiguientes características
físicas y mentales. No repitamos lo mismo, por favor. No creo que la intención
de Lovecraft fuera poblar la Tierra de fauna semejante. Y es este un tema
interesante. ¿Qué pretendia Lovecraft con sus cuentos? ¿Qué es lo que quería
explicar? Si nos fijamos en la evolución de sus cuentos, podemos observar una
cierta tendencia a favorecer las presencias inexplicadas en detrimento de los
horrores más físicos. ¿Perseguía un horror más puro? ¿Un horror basado en
el intelecto? ¿Un horror basado en los miedos de cada uno? ¿El miedo a lo
desconocido? ¿El miedo a lo inexplicado, a lo intangible? Yo creo que sí.
Sugerir más que mostrar. Imaginas más que ver. El horror a los vastos espacios
cósmicos, insondables, infinitos. Donde el papel de un Creador es inútil.
Donde la religión es inútil. Donde la Razón no tiene nada que decir (ahí
falló Verne, como muy bien decís). El horror a la muerte y a lo desconocido.
Al absurdo de la vida, al sinsentido de nuestras esperanzas y nuestras alegrías.
A Lovecraft le gustaba la astronomía. Le gustaba mirar a las estrellas. Y
seguro que fue observando el cielo nocturno, poblado de innumerables puntos
titilantes, brillantes, cuando fue dando forma a esa peculiar manera de narrar
sus miedos. No confundamos a Lovecraft con un simple creador de espectros. Todo
su arte, en mi opinión, habría fracasado si así lo hiciéramos. ¿Tienen
previsto publicar cuentos de los lectores en algún número especial, o dentro
de la revista? ¿Necesitan colaboradores? ¿Nuevos artículos? Si es así, me
gustaría poder participar en alguno de sus proyectos. Y se me ocurre que estaría
bien iniciar algo semejante a un círculo literario en torno a la figura de
Lovecraft y su mundo: intercambio de cuentos, ideas… Me despido de ustedes con
la esperanza de ver publicada mi carta en algún número de su revista. Un
saludo,
JC
(que quiere decir Juan Carlos; pero no lo digáis demasiado fuerte, no
sea que despierte alguno de aquellos que
No Debe Ser Despertado)
RESPUESTA
DE NYARLATHOTEP: Momentos como este son los que merezco, miserable humano. Te has ganado
mi respeto momentáneo y te haré saber que los editores de Lovecraft magazine
se han mostrado entusiasmados con la lectura de tu espléndida carta. En primer
lugar corroborar el fallo en cuanto a la vida de Edgar Poe, ya que el susodicho
escritor nació en 1809 y murió en 1849, a los cuarenta años de edad, y no a
los treinta y siete. Emili Gil y Amadeu LeBlanc están sufriendo de lo lindo en
la habitación del péndulo por haber cometido este error tan elemental. En
cuanto a las mejoras cualitativas y de contenido que sugieres ya te habrás dado
cuenta que se están haciendo cambios importantes en la revista. En este número,
por ejemplo, convocamos un concurso literario. A partir del número 3 también
iniciamos la colección "El corazón del monstruo", un ejemplar
adjunto a Lovecraft magazine que contendrá historias y relatos de cualquier
colaborador y lector de estas páginas. Pero aún habrá más cambios y mejoras,
por lo cual los mortales que trabajan en la revista me piden que les envíes con
la máxima celeridad artículos y relatos de tu cosecha propia. ¡Hasta otra,
ser tembloroso ante mi presencia divina!
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CARTA
2: Os pongo un par de letras para deciros que he adquirido el número
2 de vuestro maravilloso fanzine en la tienda Norma Comics de esta ciudad, por
lo que de momento y si la distribución sigue así espero encontrar el tercer número
ahí mismo. Aunque reconozco que he leído poco a Lovecraft, la aparición de
diversos fanzines dedicados a la obra y vida de este insigne escritor, como
"Los diletantes de Lovecraft" o "HPL Fhtang", los cuales
llevan bastante tiempo sin aparecer por el mundo del fandom, reavivó mi interés
por este personaje y casi la falta de noticias de los dos fanzines citados, pero
los amigos fanzineros de vez en cuando te recordaban que la llama seguía viva,
caso de "Lhork" por ejemplo. En cuanto al segundo número, de
maquetación y presentación impecables. Leyendo el correo a uno le parece caro,
¡por Dios, en que mundo vive!, barato diría yo si miramos otras publicaciones
tanto de aficionados como no. Pasar de esos y decirle a Nyarlathotep que hay
otras cuestiones más importantes que llorar por un par de duros: no te digo, ¡joder!,
cuando sea en euros, no llora, brama y grita. Me ha gustado mucho el artículo
de "Lovecraft en Astounding Stories" como aficionado a la ciencia
ficción. Igualmente el de Houdini, así como el ¡Tekeli-li! ¡Tekeli-li!
Impresionante el número. Sin más un saludo lovecrafiano,
Ignacio
Diz (Vigo)
RESPUESTA
DE NYARLATHOTEP: ¡Sin más! ¡Sin más! ¿Pero que te has creído vil despojo de carnaza
de gusano? ¡Arrodíllate ahora mismo bajo mis tentáculos y furúnculos
sudorosos! Los desgraciados humanos que confeccionan esta revista me comunican
que te agradezca tus palabras de respaldo a LOVECRAFT
MAGAZINE. También te dan un saludo por comprender que la revista tiene un
precio ajustado, dada su calidad y horas de trabajo que conlleva. No obstante,
¡no me has dirigido la palabra directamente! Sólo has mencionado mi nombre de
manera pasajera, por lo cual tendrás más cuidado en escribir la próxima
vez… ¡Mencióname, que para eso tienes el don de escribir: para alabarme!
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CARTA
3: Saludos al Dios Innombrable. Estimados amigos del LOVECRAFT
MAGAZINE, soy un fanático seguidor del incalificable maestro y genio de
Providence, Lovecraft. Por esta ignominiosa razón os escribo con la insana
intención de adquirir vuestro compendio de arcano saber. Os escribí hace ya
cosa de unos meses y no obtuve respuesta, probablemente fue el horrible Cthulhu
quien irritado por no haberle pleitesía hizo que la epístola desapareciese sin
más; pero esta vez tengo fundadas esperanzas en obtener respuesta pues he
conjurado plegarias y letanías que ofrecí a las innombrables criaturas que
moran más allá de lo visible. Bueno, aunque en mi ciudad es posible adquirir
la revista, prefería tener un contacto más directo con la inefable dirección,
seguramente compuesta por algunos de los sicarios de Yuggoth, o del Dios Sin
Rostro. Estoy seguro que esta vez obtendré respuesta; además quería preguntar
si era posible colaborar con ustedes, bien en forma de relatos lovecraftianos o
con algún artículo; avisaros que poseo la biografía de L. Sprague de Camp
sobre Lovecraft, por lo que podría colaborar con multitud de anécdotas o
similitudes sobre su vida. Esperando respuesta quedo a merced del maestro
Nyarlathotep…
Juan
Jesús (Málaga)
RESPUESTA
DE NYARLATHOTEP: ¡Inclínate, mamón! ¡Doblega tus rodillas hasta que el dolor te rompa
las piernas! ¡No mereces nada, ni un minuto! Envía lo que tengas, lo que
quieras, que los bípedos de "dirección" ya te avisaran sobre el
material. ¡Y ahora, admírame con devoción!
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CARTA
4: Estimados Sres: descubrí
su revista en el número 3, hace dos semanas, y me gustó tanto que
quiero comprar los dos número anteriores. Hice un ingreso en la cuenta que se
mencionaba en el correo, el dia 6 de Enero, a través de internet. Luego intenté
enviarles un correo electrónico pero el servidor me devolvías los e-mails como
erróneos. Su revita es fantástica. No dejen de publicarla.
Santiago
Camarasa (San Vicent del Raspeig, Alacant)
RESPUESTA
DE NYARLATHOTEP: Estimado
señor: ¡yo soy Nyarlathotep! Y de estimado, nada ¿me entiendes? Sepas que los
miserables mortales responsables de Lovecraft magazine te enviaran, si no lo han
hecho ya, el número 2 de la revista. En cuanto al primer número me indican que
está agotado, por la cuál cosa actualmente sus desvencijados cerebros están
estudiando, de cara al futuro, la posibilidad de hacer una segunda edición.
Pero yo de ti me dedicaría a investigar con ahínco, prueba en Valencia ciudad,
a ver si lograr dar con un ejemplar del número 1. En cuanto al correo electrónico,
los locos del desierto me comunican que últimamente ha fallado mucho, y
desconocen las causa técnicas que han provocado estos errores. ¡Ah!, también
celebran que te guste el contenido de LOVECRAFT
MAGAZINE, y agradecen tus palabras de apoyo y confianza. ¡Pero yo también
formo parte de estas páginas! ¿Y quiero que te inclines ante mis pulposidades
enfermizas! ¡Adórame con pasión! ¡Inclínate!
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Si os creéis capaces de soportar el carácter irascible y furibundo del gran Nyarlathotep, no dudeis en escribir a
y sabréis lo que es bueno
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